Convocatoria No. 1/ junio 2018: EL FUTURO DE LOS CONOCIMIENTOS:

2017-10-03

El futuro de los conocimientos y las asimetrías globales

Es evidente que el peso creciente del conocimiento en la economía organizada dentro de los parámetros del paradigma del crecimiento continuo, es un factor que ejerce fuertes presiones para su apropiación y emerge como factor clave para la concentración de la riqueza. Así, la generación y aplicación sistemática de conocimiento y tecnología se toman cómo elementos esenciales de la dinámica económica actual. De hecho, el innegable dinamismo que los sectores intensivos en conocimiento vienen presentando en los últimos años, torna imposible ignorar el impacto que los procesos de innovación ejercen en la economía y, en consecuencia, en el proceso de integración regional.
Por otro lado, los acuciantes problemas civilizatorios que vivemos en la actualidad, así como las profundas transformaciones sociotécnicas en marcha, plantean una amplia discusión con relación a si las actuales estructuras de producción y reproducción del conocimiento están respondiendo adecuadamente a los mismos o se orientan parcialmente a atender los imperativos económicos, sin reparar mucho en las consecuencias de las trayectorias tecnoproductivas de sus diferentes actividades. Notorios son, por ejemplo, los casos en la agricultura, la producción industrial y la salud, en los que se consolidan trayectorias marcadamente antagónicas a los imperativos de la sustentabilidad1.
1 Entendida esta en una acepción amplia que considera lo ambiental (su preservación adecuada), lo tecnoeconómico (aminoramiento de los impactos de la producción y el uso racional de los recursos, y social: garantizar las necesidades básicas de la población: elemental equidad en un marco de respeto a la interculturalidad.
Los años 2000 estuvo marcado por un despliegue relativo de América del Sur a la estrategia puramente liberal de inserción internacional. Desde mediados de los años 2000 países como Brasil, Bolivia, Venezuela, Argentina, Paraguay, Uruguay, Ecuador, entre otros, empiezan a reivindicar la viabilidad de un nuevo patrón de desarrollo e integración regional, basados en la cooperación en diferentes niveles, y no más apenas el comercial, tales como la infraestructura, las finanzas, la cultura, la estructura productiva y la ciencia y tecnología.
La integración latinoamericana entra en una nueva fase, en la que emergen nuevas realidades y se rompe el consenso en cuanto al modelo de integración que existió en la década de 1990. La agenda regional se complejiza de manera que ya no se limita a la integración económica (que en el decenio de los noventa privilegió la promoción de zonas de libre comercio o uniones aduaneras), sino que comprende objetivos políticos, estratégicos, sociales, además de intentar ampliar la dimensión económica de la integración al incluir objetivos de carácter productivo.
La crisis del 2008 abre espacio a voces que defienden una política más “pragmática” de la región, de aproximación comercial con Europa y los Estados Unidos. En esta perspectiva, se fortalece también el argumento de que la región debe integrarse a la sociedad del conocimiento, liderada por los países desarrollados, en el caso de que quiera absorber conocimiento y tecnología, incrementando su productividad.
Frente a ese nuevo escenario, es cada vez más necesario reevaluar las teorías que defendían la inserción automática de los países en desarrollo en los flujos internacionales de tecnología y conocimiento hegemonizados por los países desarrollados.
Para responder a estos temas y a los riesgos y desafíos que afronta el imprescindible desarrollo de la tecnociencia en el sentido de contribuir a un desarrollo humanista y sustentable, y orientar parte de este esfuerzo a la transformación de la matriz productiva del sur global, con el objetivo de buscar la mejor inserción posible en el actual contexto mundial, planteamos como el motivo para la primera edición de la revista Futuro la discusión sobre “el futuro de los conocimientos y las asimetrías globales”.
El intuito de ese primer Dossier es contribuir para el debate académico sobre el tema desde una perspectiva del sur global. En ese sentido, el objetivo que se plantea es el de
discutir, desde una perspectiva interdisciplinaria el rol del conocimiento en la sociedad actual, así como su impacto en la producción y reproducción de las asimetrías contemporáneas en distintos niveles y perspectivas: nacional, internacional, de clase, de género, etc. Además, es objetivo de ese primer dossier discutir las tendencias para el futuro, especialmente a partir del impacto de las nuevas tecnologías y de las ciencias de frontera sobre la organización de nuestro modo de producción y de vida.
Los ejes temáticos para aceptar originales en esta materia son los siguientes:
 Biopolítica, bioconocimiento y formas de trabajo y acumulación.
 Libertad de expresión, formas contemporáneas de comunicación y la pos-verdad.
 La frontera de los conocimientos y la equidad epistemológica con otros saberes en la producción tecno-científica.
 Desigualdades sociales y el rol transformador de la educación superior.
 Propiedad intelectual, biopiratería, los sistemas nacionales de ciencia, tecnología e innovación y asimetrías.
 Nuevas tecnologías y su impacto en el cambio de la matriz productiva.
 Ciencia, tecnología para la construcción de cadenas regionales de valor.
 Descolonización de los saberes y género.
 Asimetrías en la transferencia de conocimientos entre Sur y Norte en los nuevos flujos migratorios mundiales.
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